domingo, 9 de diciembre de 2012

Inevitable

El recorrido de tu mirada sobre mí
me hizo entreabrir los ojos.
Como antes -cuando juntos-
en el abrazo.
Adiviné tu rostro
(eran las primeras horas del día)
Te iluminaste
con la misma luz del sol
cuando atraviesa las hojas
allá en el bosque,
esa que tú sabes cuanto me gusta.
Y luego, en el baño,
las flores para mí.
Aún llenas de la lluvia de anoche.
Y hasta ahora, has seguido brotando,
derrochándote sobre mí.
Por eso, me salieron solas las palabras.
Esas que creía no saber ya pronunciar.
Esas que llegaron despacio y aquí están.
Brillantes. Rotundas...
http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=qUO9ch6rWiw

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